Antes de tocar una declaración revisamos en qué punto estás: si arrastras periodos sin presentar, si acabas de sacar RUC o si tu contabilidad la lleva alguien que ya no responde. De ahí sale un plan con fechas concretas y un asesor asignado.
Si tienes meses sin declarar, primero revisamos el estado en SUNAT y te decimos cuántos periodos están pendientes antes de comprometer un cronograma. No prometemos regularizar en una sola reunión: cada mes atrasado exige reconstruir comprobantes, conciliar movimientos y presentar por separado. El orden lo fijamos contigo según la antigüedad de los pendientes.
Cada cliente trabaja con un contador responsable de su cuenta, no con un equipo rotativo. Ese asesor es quien responde consultas, revisa tus comprobantes y firma las presentaciones. Si tu negocio está en provincia, la coordinación es remota por correo o llamada; la atención presencial en Lima se agenda con cita previa en la dirección de Jr. Isidora Casárez # 7921 Piso 58, Rendón Baja.
Nosotros no generamos información que solo tú tienes. Para cada cierre mensual necesitamos tu registro de ventas, compras, comprobantes emitidos y recibidos, y los estados de cuenta bancarios si manejas conciliación. Si trabajas con boletas físicas o cuadernos, también sirven: las ordenamos nosotros. Lo que no podemos hacer es declarar sobre datos incompletos sin advertirte del riesgo.
Los vencimientos dependen del último dígito de tu RUC y del régimen en que estés. No manejamos fechas fijas para todos: revisamos el cronograma vigente de SUNAT y te avisamos con anticipación cuándo toca presentar. Si nos entregas la documentación después del cierre acordado, la presentación puede salir fuera de fecha y la multa corre por cuenta del contribuyente.
Nos ocupamos de contabilidad, declaraciones, libros electrónicos, planilla y trámites de formalización ante SUNAT. No emitimos opiniones legales, no representamos en procesos judiciales ni gestionamos licencias municipales o sectoriales. Si tu caso requiere un abogado o un especialista en otra materia, te lo decimos y derivamos.
Toda la información que compartes queda bajo reserva y se usa solo para tu contabilidad. Guardamos copia digital de cada declaración y constancia de recepción. Si en algún momento decides cambiar de estudio, te entregamos tu archivo ordenado por periodo: es tu información, no nuestra.
Orden de trabajo y plazos reales
No hay pasos secretos ni promesas de cierre inmediato. Este es el recorrido que seguimos con bodegas, restaurantes, talleres y emprendedores individuales, con los tiempos que solemos manejar según el cronograma tributario y el estado en que llegue cada negocio.
Antes de asignar a un asesor, revisamos qué obligaciones están vencidas, qué periodos quedaron sin declarar y si existen notificaciones de SUNAT sin atender. Pedimos clave SOL, últimos comprobantes y una idea general de la actividad. En negocios que recién formalizan, esta etapa también sirve para definir el régimen tributario y confirmar la actividad económica correcta. Suele tomar entre uno y tres días hábiles, dependiendo de cuánta documentación haya que ordenar.
Cada cliente queda con un asesor fijo, no con un correo genérico. Esa persona arma un plan con los periodos a regularizar, los libros electrónicos que faltan registrar y las fechas límite del cronograma vigente. Si el negocio tiene personal, se coordina aparte la planilla electrónica y el T-Registro. Aquí también se acuerda la forma de entrega de comprobantes: carpeta física en Lima o envío digital para provincias.
Con el plan claro, se registran ventas y compras, se concilian los movimientos bancarios y se preparan las declaraciones mensuales de IGV-Renta. Si hubo periodos omitidos, se presentan con las constancias correspondientes. Este tramo es el más variable: una mype al día puede cerrarse en pocos días, mientras que un negocio con varios meses pendientes requiere más de una semana de trabajo continuo.
Después de ordenar el historial, el trabajo pasa a un ciclo mensual: recepción de comprobantes, revisión previa, presentación dentro del plazo y archivo ordenado por periodo. Mantenemos comunicación directa con el asesor asignado para dudas puntuales sobre comprobantes, retenciones o cambios de actividad. La idea es que el cliente no vuelva a acumular pendientes ni dependa de recordar fechas por su cuenta.
No trabajamos con negocios vinculados a actividades que quedan fuera de nuestro alcance profesional. Tampoco prometemos resultados ante fiscalizaciones ni resolvemos observaciones sin la documentación de respaldo. Si el cliente no entrega comprobantes a tiempo, los plazos se corren y eso puede generar multas que no dependen del estudio. Preferimos decirlo desde el inicio antes que asumir compromisos que no se pueden sostener.