Un estudio contable se conoce por sus criterios, no por su catálogo. Aquí explicamos cómo revisamos cada expediente, qué exigimos antes de presentar una declaración y por qué preferimos una observación a tiempo antes que una subsanación apurada.
Ias Asesores empezó como un escritorio compartido en Lima atendiendo bodegas del mismo barrio. Hoy acompañamos mypes, restaurantes y talleres en varias regiones, pero el método no cambió: revisar antes de declarar, dejar constancia de cada paso y explicar al cliente qué firmó y por qué.
Los primeros clientes llegaron con carpetas de comprobantes sueltos y meses sin presentar. Aprendimos a reconstruir periodos hacia atrás, ordenar por fecha y regularizar ante SUNAT sin improvisar. Ese trabajo de archivo sigue siendo la base de todo lo que hacemos.
Con más mypes en cartera, dejamos de atender caso por caso y armamos un flujo fijo: recepción de documentos, validación, observaciones al cliente y presentación. Cada asesor quedó asignado a un grupo estable de negocios para conocer su historial y no empezar de cero cada mes.
Sumamos planilla electrónica y altas de trabajadores cuando los restaurantes y talleres empezaron a pedirlo. Fue una decisión práctica: el cliente ya confiaba en nosotros para sus libros y no quería dos estudios distintos para lo laboral y lo tributario.
Abrimos acompañamiento remoto para provincias con el mismo estándar que la atención presencial en Lima. Videollamada para revisar documentos, correo para constancias y un archivo digital por cliente. La distancia dejó de ser un motivo para no ordenarse.
Hoy trabajamos con cronograma tributario a la vista, recordatorios previos al vencimiento y un archivo ordenado por periodo. El resultado más visible no son cifras: es que el cliente sepa qué tiene pendiente y qué ya está presentado.
No es una historia de crecimiento rápido. Es la secuencia de decisiones que nos llevó a trabajar con mypes, bodegas y talleres en Lima y provincias, y a definir un método que hoy repetimos con cada cliente.
Empezamos atendiendo a dos bodegas del Cercado de Lima y a un taller de calzado en El Agustino. Todo se hacía con plantillas propias y visitas presenciales para recoger comprobantes. Ahí aprendimos que el problema no era declarar, sino que el cliente llegaba con las boletas revueltas en una bolsa.
Con la obligación de llevar libros de forma electrónica, rearmamos el proceso: registro de ventas y compras digitalizado, conciliación bancaria al cierre y cálculo de planilla con AFP y ONP. Dejamos de aceptar clientes sin un archivo mínimo ordenado, porque el desorden se trasladaba a la declaración.
La atención a distancia dejó de ser una excepción. Empezamos a trabajar con negocios de Arequipa, Trujillo y Piura que enviaban su documentación escaneada. Definimos un calendario interno con fechas límite propias, siempre unos días antes del vencimiento de SUNAT, para no depender del último día del cronograma.
Dejamos de rotar casos entre el equipo. Cada negocio pasó a tener un asesor fijo que conoce su régimen, sus comprobantes y sus pendientes. La evaluación inicial se volvió un paso previo: revisamos meses anteriores, detectamos declaraciones faltantes y recién ahí proponemos un plan de orden.
Sumamos un flujo específico para quienes recién inician: elección de régimen tributario, alta de RUC, clave SOL y emisión de comprobantes electrónicos. Muchos llegan después de meses operando sin facturar. Los ordenamos desde el primer comprobante y les dejamos claro qué debe conservarse y por cuánto tiempo.
Si tu caso encaja en alguno de estos momentos, la evaluación inicial sirve para ubicarlo y proponerte un orden concreto. Escríbenos a info@iasadviser.com o llama al 1443198.
Solicitar evaluación inicial